Alfonso Javier García González nació en Sevilla el día 13 de Enero de 1977. Leyendo el Currículo, se tiene constancia de su inteligencia, de su buen hacer, de su compromiso, se espera conocer a una persona diferente de lo habitual. Te haces una imagen de alguien serio, siempre en el mejor sentido del término. Pero la sorpresa que guarda la cercanía de su carácter es inimaginable.  Además de su conocimiento, es su talante abierto y sencillo, su simpatía, su afabilidad, su sentido del humor, su cordialidad, lo que te hace sentir en presencia de un ser humano especial. En cuanto le propusimos la entrevista y le contamos la finalidad  de la misma, su respuesta fue rápida y sin la más mínima duda-“Por Olivares lo que sea”-esa fue su respuesta, siempre con una sonrisa. Se adivina el amor sincero por su pueblo, un pueblo que lo vio nacer y crecer y   que lleva por bandera donde quiera que va.

Criado en Olivares, vivió hasta los 28 años en la C/.Primero de Mayo,  y sigue viviendo en el pueblo. De familia humilde y sencilla,  le transmitieron valores como el respeto, la solidaridad, la tolerancia,  el esfuerzo,  la responsabilidad  y la igualdad, valores que él supo interiorizar.

Cursó sus estudios primarios en el Colegio Público “Los Eucaliptos”. Desde muy temprana edad se implicó en las actividades educativas y lúdicas del municipio, participando activamente en la creación de contenidos para la revista del colegio, organizando concursos y fiestas escolares que potenciaban la participación de toda la comunidad educativa.

Durante diez años estuvo fuertemente vinculado a la formación en valores, en grupos de escolares, a través de cursos organizados por los colegios públicos.  Es destacable además, su compromiso con esos valores, la igualdad de género y de oportunidades entre hombres y mujeres, la salud emocional y las relaciones interpersonales y su trabajo con todos los colectivos y edades de la sociedad.

En estos momentos es Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de Sevilla.

Como podemos constatar, su  CV  impresiona, no nos extendemos más en ese sentido porque sería interminable.  Conocemos la parte profesional de Alfonso, que por supuesto es  brillante. Ahora vamos a conocer su parte más humana y personal.

Entrevista:                        

-¿Lo más importante para ti como persona, Alfonso?

-En mi vida hay dos ámbitos muy importantes, que son el familiar y el profesional. Yo siempre intento priorizar lo familiar. Para mí, la familia es lo primero, la familia en un sentido amplio, extenso, porque aunque tengo a mi esposa, a mis hijas y a mi hijo, a mis padres,  también tengo a tíos, tías, primas y primos  hermanos, que aunque sean la familia más lejana, siempre hemos sido una piña, nos hemos criado juntos, en el pueblo y seguimos manteniendo unas relaciones muy estrechas. Creo que si lo personal está bien, lo profesional también, porque se crea el equilibrio suficiente para que existan las ganas, la motivación, el entusiasmo, esa armonía  que hace que surja  otra cosa no menos  importante, que es ser cada vez mejor persona, y  poder revertir  en la sociedad  la mejor versión de ti mismo.

 -¿Tu mayor logro?

-A nivel profesional, estar donde estoy. Más que por mí, pienso mucho en mi madre y en mi padre, son mi referencia, de dónde vengo y sé que para ellos es un orgullo, que haya conseguido llegar donde estoy y sin tener padrinos. En el ámbito universitario se dice que si tienes padrinos, mejor que si no los tienes. Yo nunca he tenido padrino. En mi familia por parte de madre, el único universitario soy yo. Mis padres ven con mucha satisfacción que  sea Decano de la Facultad de Educación.

 -¿Y a ti, qué te hace sentir, estar ahí?

-Yo me siento realizado. Me da bienestar.-Nos dice con toda franqueza- Centro mucho mi trabajo bien hecho, en el fomento y la creación de unas buenas relaciones profesionales a todos los niveles. Desde el contacto con las y los estudiantes, a la hora de dar mis clases, con mi equipo de decanato, con el personal de administración etc. Es muy importante para mí que haya un buen clima, un respeto, una consideración de unos a otros, el respeto al trabajo del otro y al mío propio. Tomarse en serio el trabajo de los demás, hace que tengan ganas de superarse. Claro que las relaciones son distintas, con cada uno de los grupos, pero siempre están basadas en el respeto mutuo.  Mantengo que detrás de un buen profesional tiene que haber una buena persona, a partir de ahí, suelen salir bien las cosas.

 -Un recuerdo, Alfonso.

-Pues recuerdo con mucho cariño lo que me dijo mi madre cuando hice el acto público de defensa de mi tesis doctoral, que es el grado máximo que se puede obtener, el de doctor. Entonces me dijo, así medio al oído, -¡ea! ¡Pues yo ya puedo morirme tranquila!- Ese es un recuerdo que guardo con mucho cariño, porque ella fue testigo del sufrimiento que  pasé  para hacer la tesis. No solo yo, sino todas las personas que la hacen.  Además lloró. Imagínate, de alegría claro. Es mucho esfuerzo. Yo siempre me he llevado a mis padres a las distintas tomas de posesión  que he tenido, como Vicedecano, como Decano, que se hacen en el paraninfo con el Rector y su equipo de gobierno. Mi madre, es curioso, porque a la tesis vino andando, pero para la toma de posesión del decanato, vino en silla de ruedas. Pero me la llevaba para que compartiera esos momentos. Como puedes ver, en mis grandes hitos, siempre he vinculado mi parte profesional, con mi parte familiar.

 -¿Qué diferencias observas entre la universidad en la que estudiaste y en la que trabajas?

Desde un punto de vista positivo, tal vez la diferencia más evidente es que dentro de la universidad, todos los colectivos que en ella trabajan, desde estudiantes, personal de servicios, limpiadoras y limpiadores, hasta el profesorado, todos, conocen mejor sus derechos. Por ejemplo, desde un punto de vista de gestión de equipo, nosotros tenemos que tener muy controlada la normativa reguladora de  posibles  situaciones de acoso en la universidad. Tenemos que estar muy al día e incluso recibimos formación. De hecho yo formo parte de la red de referentes de Igualdad de la Universidad de Sevilla como Decano de la Facultad de Educación.  Creo que en ese sentido, la gente está más informada de que puede recurrir, de que tiene herramientas, para que en caso de situaciones injustas, que antes se daban en la universidad y estaban normalizadas, porque quedaban impunes, ahora ya no lo son.

Entonces, por ejemplo, las relaciones de poder que se establecían entre el profesor de universidad y las y los estudiantes. Ahora el estudiante tiene perfectamente claro,  cuáles son sus derechos, cuáles son sus deberes también, en el reglamento de actividad docente y creo que se ha perdido gran parte de ese miedo, para poder en un momento dado, hacer una reclamación.

-¿Entonces Alfonso, crees que a mejor y más conocimiento de los derechos, también hay mayor cumplimiento de los deberes?

Buena pregunta. Conocemos mejor nuestros derechos, pero pensamos que los deberes siguen siendo los mismos y no es así, porque tener derechos significa, tener deberes y unas obligaciones, eso se lo explico mucho, a mis estudiantes, cuando doy clase. ¿El estudiantado qué quiere? Aprobar todo con el menor esfuerzo posible, en cierto modo. ¿Cómo? Pues no teniendo exámenes. Vale, les digo, ustedes quieren tener la mejor de las clases, la mejor de las referencias, la mejor de las enseñanzas, el mejor de los contenidos, pero con vuestras reglas, sin tener en cuenta las reglas que pone la persona docente, que es la que tiene el criterio didáctico. Es una visión un poco sesgada, de qué es lo que más nos interesa en cada momento. Entonces, ¡yo tengo derecho a!, ¡yo tengo derecho a!, Pero nunca dicen que tienen el deber de cumplir por ejemplo por cada crédito ECTS que forma cada asignatura,  25 horas de estudio, eso no lo ven.

-Luego no hay equilibrio. No se ha llegado a la ética perfecta.

No, la ética perfecta no existe, si la hubiera no habría conflictos y los hay y serios. Pero bueno, aunque es complicado, estamos en el camino.

-Alfonso, una meta cercana a nivel profesional.

¿Una meta cercana? A nivel profesional… Terminar mi legislatura de la mejor manera posible. Haciendo de la facultad de ciencias de la educación, la referencia que creo que debe de ser en muchos niveles, a nivel de identidad, a nivel de valores educativos, a nivel de investigación, a nivel de docencia de calidad. Ese sería mi objetivo a medio y corto plazo.

-Y una meta a nivel personal.

–   Quizá peque de padre entregado, pero mi objetivo está con mis hijos. Conseguir que sean las mejores personas posibles y formarlos en el compromiso, en el valor de la responsabilidad, el trabajo y el esfuerzo. Que no se regala nada en esta vida, pero que al tiempo, la vida es muy bonita, viéndola así, a través del compromiso y la responsabilidad. Mi esposa y yo siempre hemos intentado inculcarles, el valor de ayudar al otro, o de dejar que nos ayuden cuando lo necesitemos nosotros,  parece que solo hay que ayudar a los demás, pero dejarse ayudar, algo que debe ser un camino de doble sentido, es un acto de generosidad. Ahora que están en esa etapa de, “esto es mío, no me lo toques”, pues se trabaja en ello. Ese sería mí reto personal.

-Me gustaría que  describieras Olivares, desde el corazón. Que explicaras qué sentimientos crea en ti ese nombre.

–   Como sentimiento,… para mí…¡ es lo más grande del mundo!. Como expresión metafórica, gráfica, mental, cognitiva, como la queramos llamar, son mis raíces. Siempre digo que soy de Olivares, toda persona que recibe mis clases, sabe que soy de aquí, desde los mayores que están en el aula de la experiencia, donde también imparto clases, hasta los policías a los que les doy cursos de formación, pasando por  mis estudiantes de primaria. Siempre digo que soy de Olivares, entre otras cosas porque hay  algo que es muy notorio,  mi acento. No tengo un acento sevillano de capital, sino que tengo un acento del Aljarafe, de donde soy. Yo estoy muy orgulloso de ser de Olivares.  A mí me encanta cuando mis hijos se van desde el 30 de Julio hasta el 30 de Agosto a la playa y cuando pasamos la curva de Sanlúcar la Mayor hacia acá, es tocar las palmas y gritar ¡bieeen! Y a mí eso me enorgullece, ellos saben  que para mí Olivares es mi vida, me he criado aquí, he echado los dientes aquí. Siempre defenderé a Olivares por donde vaya, aun a pesar que el Conde Duque de Olivares es de aquí, a pesar de él.-Risas- Es paradójica la metáfora que digo: ¿Tú sabes que el Conde Duque de Olivares es de Olivares?- Sí, sí, me suelen contestar, un personaje muy importante.- Bueno, pues el chalet de verano se lo hizo aquí, es lo único importante que dejó a nivel de infraestructura en el pueblo, por lo demás no podemos estar muy orgullosos, porque fue bastante sanguinario en su ejercicio de poder. Ya a partir de ahí me convierto en guía de Olivares, que si la Colegiata, que si el Barroco, que si se pasa muy bien. Voy vendiendo Olivares por todas partes.-Nos dice con alegría y esa eterna sonrisa.

-Antes de terminar y despedirnos le hacemos otra pregunta ¿Podemos contar contigo para nuevas entrevistas o lo que nos pudiera surgir, Alfonso? 

–    Para lo que queráis.

Responde otra vez sin dudar, con la misma entrega y el mismo interés que al principio. La charla ha sido agradable, distendida, hemos visto, no solo al Decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de Sevilla, también hemos estado con una persona, cuya cercanía, empatía, sencillez y alegría, cautivan.

Un hijo de Olivares, su pueblo, este pueblo, nuestro pueblo.

Gracias Alfonso, gracias Señor Decano.

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