
Estamos con Isidoro Ramos García, vecino de Olivares, porque aunque en estos momentos ejerza como Alcalde de este Municipio, hoy queremos entrevistar a la persona, queremos conocer su lado humano, dejando aparte si es posible y aunque sea por unos instantes, la figura pública.
Me recibe con una sonrisa amable, se le ve un hombre tranquilo, educado, sencillo, lo encuentro trabajando sentado a su mesa, como siempre que entro en su despacho. Su trabajo es su pueblo, Olivares, el que lo vio nacer, crecer, en cuyas calles, corrió, jugó, descubrió la vida, mientras sus pantaloncillos cortos crecían con él, haciéndose girones y se convertían en pantalones largos de chico mayor. Olivares, en cuyos campos jugó a la pelota o al balón, como decían los niños en aquel entonces, aquel entonces de niñez sana, alegre y desentendida, niñez que observando la sonrisa de este hombre, no queda lejos, conserva en ella y en su mirada la curiosidad y la alegría del chiquillo que aún tiene mucho por descubrir. Olivares en el que hoy por hoy, desarrolla su pasión, trabajar por los demás y su vida, aquí tiene su familia, amigos y amigas. Al entrar se levanta presto y me tiende la mano, le correspondo, la estrecha con fuerza. Su saludo es cordial, efusivo y cálido.
Nos sentamos y comenzamos la entrevista, son las ocho menos diez de la mañana, tenemos el placer de ver dibujarse poco a poco, a través del balcón, del despacho consistorial, la plaza de España, amanece en Olivares…
Entrevista:
-¿Eres de Olivares Isidoro?
-Sí, soy de Olivares, nacido y criado, mis padres son de aquí, mis abuelos también, como solemos decir en lenguaje coloquial, soy de Olivares por los cuatro costados. Vivo aquí desde siempre, nunca he vivido en otra parte, ni como propietario, ni de alquiler, no tengo propiedades fuera. Me hice mi casa con un tío, autoconstrucción, con mi permiso de obras y vivo en ella desde que me casé. Tengo dos hijos, mi esposa, que es profesora y poco más que contarte en este sentido, una familia normal y corriente.
-¿Cómo era el Isidoro niño? Al formularle esta pregunta rompe a reír, lo hace con una risa sana, sincera y eso ya, nos da una pista, de cómo podía ser ese niño.
-Qué te digo, era un niño normal, estudioso, obediente, no daba mucha lata, me decían que era un poco empollón. Jugaba a los juegos de la época, al futbol, a la bicicleta, lógicamente no teníamos las infraestructuras deportivas que tenemos hoy. En cualquier superficie de tierra o hierba jugábamos a la pelota, como decíamos los niños. Había otro juego muy popular que era la billalda, consistía en poner un palo con las puntas más o menos afiladas, entre dos piedras y con otro palo más largo hacerlo saltar, he ir dándole, sin que cayera al suelo, hasta lanzarlo lo más lejos posible, no recuerdo muy bien las reglas, pero jugábamos mucho a eso. Tampoco recuerdo haber tenido conflictos, me refiero a peleas y cosas así, era un niño tranquilo.
-Después de la infancia
Estudié en el colegio de la Barriada y después en el de “Los Eucaliptos”, Terminé EGB, que era el sistema educativo de entonces y después me matriculé en FP, en Sanlucar la Mayor, lo siguiente que hice fue BUP, hice mis tres años de bachillerato, el curso de orientación universitaria, que también aprobé con muy buena nota. Hubo un tiempo que me coincidió con la mili, ese tiempo lo pasé sin estudiar. Después vino la mili propiamente dicha, la hice en Valencia y fue donde empecé a preparar mis oposiciones de policía local. En 1989 me matriculé en derecho, casado ya, con niños, trabajando, pero conseguí sacar tres años de carrera en dos, llegué hasta cuarto y esa es mi asignatura pendiente, algún día la terminaré, ahora mismo es impensable.
-¿Cuáles son tus aficiones?
Siempre me ha gustado mucho el deporte, sobre todo el futbol y lo he practicado, también practiqué tenis, fui campeón del primer trofeo de tenis de Olivares, en el año 85-86 aproximadamente-Nos comenta divertido- En cultura me gusta el teatro, leer, la música, el cine, sobre todo las películas de ciencia ficción, de acción. En otros sentidos, mi esposa me ha metido el gusanillo de los museos, el amor por el arte, gracias a ella las visitas a los museos son obligadas y empieza uno a reconocer estilos… (Risas).
-Un recuerdo de Olivares, aquel Olivares de tu infancia…
Muchas veces recuerdo como eran las calles, apenas iluminadas por unas bombillas de 50 vatios y las colocaban en las calles, imagínate. Era mucho campo, por ejemplo el recinto ferial era campo, el centro de salud, el prado, el polígono industrial, esos son los recuerdos. Los hombres con sus bestias con las angarillas para ir a trabajar a recoger la cosecha. Había muchos vehículos agrícolas, muchísimos más que ahora. La calle donde yo vivía, Cartuja, allí se dejaban los montones de trigo y cereales, en tiempos de cosecha, en la misma calle y después, los propietarios los metían en las casas, en el comedor o salón, se retiraban todos los muebles y hacía las veces de almacén, se guardaba el grano o los melones, las sandías o lo que fuera. No recuerdo que en mi casa hubiese animales, pero había viviendas en las que sí, yo he visto los animales pasar por el medio de la casa para quedarse en el patio, incluso había casas, en las que tenían zahúrdas, para criar cerdos y después hacían la matanza. Era en fin, otro modelo de vida, ha cambiado muchísimo.
-¿De dónde te viene la vocación de la política?
-Mi padre era militante del partido desde que se fundó aquí en Olivares, en la década de los 70, mi abuelo y mis tíos también fueron militantes de la UGT en los años treinta. Siempre he escuchado en mi casa hablar de las ideas, las inquietudes de los principios de la izquierda. Mi padre era un simple obrero, agricultor, trabajador del campo, mi madre ama de casa, y la verdad es que aquellos principios fueron calando y quedaron en mi consciencia. Yo estaba muy unido a mi padre y me transmitió todos esos valores. También viví muy cercano a él, todos los momentos en los que, después de la transición, Felipe González ganó las primeras elecciones, por mayoría absoluta. Cuando ganó el primer alcalde del PSOE aquí en Olivares, fue otro momento crucial, en el año 1983, también salimos a la calle. Iba con él a mítines en Sevilla y otros lugares, con los miembros de más edad de la formación, en fin, que estaba muy interesado e implicado en todo el panorama político. Desde pequeño supe qué era lo que quería. Después hubo un tiempo de tranquilidad, no es que te alejes, pero te pones a trabajar y pasas a hacer otras cosas.
-¿Cuál era tu trabajo antes de ser alcalde?
Yo he sido funcionario de aquí del Ayuntamiento desde el año 1986, he trabajado en oficinas como cualquier funcionario, conozco la casa desde hace mucho, 33 años concretamente. He visto pasar 3 alcaldes, cada uno con sus virtudes y sus defectos, te lo puedes imaginar.
-¿Cuándo despertó de nuevo el interés por la política?
-Pues mira, en el año 2002 despertó esa inquietud política, con aspiraciones de tener responsabilidad y no fue porque yo lo pensara, fue más inducido. Algunos vecinos, ante la situación política, que por cierto, estaba ya muy deteriorada, me preguntaban, de manera espontanea, entrando en la oficina de modo natural, que por qué no me presentaba a las elecciones. Sabían de la trascendencia política de mi familia y eso me hizo preguntarme qué cosa veían en mí, para pensar así, nunca pasó por mi cabeza hasta ese momento, el ser alcalde ni nada parecido, pero de alguna manera, aquellas sugerencias despertaron lo que había estado latente dentro de mí durante tanto tiempo. A partir de ahí empecé a reflexionar, lo consulté con mi esposa y compañera y en 2003 di el paso y me presenté a unas primarias internas y no salió. Por supuesto me retiré y a los dos años, ya seriamente, desde la propia agrupación del partido, fueron a buscarme para que encabezara la candidatura. Fue un proceso complicado, pero así comenzó todo.
-¿Cómo alcalde tu prioridad política y humana cuál es?
-Lo que me mueve prioritariamente es ayudar a quien lo necesita, a personas con problemas. Antes de ser alcalde, pasé por otras facetas, como el asociacionismo, he participado en clubes juveniles, fui presidente de uno de ellos, durante varios años, pasé por el club deportivo de futbol, Atlético Olivarense, del que también fui presidente, y en otros movimientos de solidaridad, no constituidos como tales, salíamos a la calle a recoger cartones, en los años ochenta, para recaudar fondos para las personas necesitadas, pertenezco a una plataforma solidaria desde hace ya 16 años, en la que se recaudan fondos para causas de necesidad en otros países del tercer mundo. Eso es algo que siempre he tenido muy claro, mi actuación siempre ha sido ayudar al que lo necesita, sin mirar ninguna ideología política, aquí han estado sentadas personas de todos los colores y yo siempre digo lo mismo, si te puedo ayudar, dentro de mis posibilidades, hasta donde yo pueda llegar, aquí estoy.
-¿Tu Olivares ideal Isidoro? No puede contener una sonrisa, no cabe duda de que es un hombre con los pies en la tierra, eso está claro, pero ante tal imagen, no puede por más que sonreír, se le ilumina el semblante.
Mi Olivares ideal, será, seguramente igual que el ideal de otros muchos pueblos, pero sí, puedo imaginar un Olivares con trabajo para todos, donde todas las personas puedan tener su estabilidad laboral, sé que no es fácil, más como están las cosas, pero puedo imaginarlo. Sin delincuencia, no es que haya mucha, pero la poca que hay suena mucho, como en la mayoría de los pueblos, ahí tengo yo que dar un mensaje de cordura y sensatez, eso es un problema que se presta mucho a la manipulación. Donde nos sintiéramos seguros y tranquilos, donde pudiéramos disfrutar de la calle, sin problemas de tráfico, de los parques, esto último poco a poco lo vamos consiguiendo, porque hemos hecho un gran esfuerzo económico para mejorarlos y los resultados están ahí. Un Olivares limpio, porque pudiera haber los operarios y operarias suficientes. Donde funcionen de forma óptima, la sanidad y la educación. Estamos terminando un nuevo colegio en colaboración con la Junta de Andalucía, con el que tendremos más o menos cubierta la demanda escolar, tanto en alumnado como en infraestructura. Tenemos un centro de salud remodelado hace unos años, que se dé cobertura a todas las demandas de la ciudadanía, que tengamos una sanidad óptima, con mayor dotación de personal sanitario, que se amplíe el horario de atención, médico 24 horas, en fin, podemos aspirar a lo máximo, pero claro, los recursos son los que son y no es fácil de conseguir, aún así eso es lo ideal y estamos luchando por ello.
-¿Eres la mejor opción para Olivares?
– Estoy convencido de ello. (Nos contesta sin dudar).
-¿Por qué?
-Para empezar porque lo hemos demostrado, además no solo el equipo con el que estoy ahora mismo, sino el partido al que represento, lleva 32 años gobernando y desde que estamos gobernando, tanto en anteriores etapas como en esta de ahora mismo, Olivares ha progresado exponencialmente, en infraestructuras, en mejoras, en calidad social, en tejido asociativo, no es que este sea un logro del propio Ayuntamiento, pero sí hemos fomentado que se produzca ese movimiento social, esa relación entre el ayuntamiento como institución y las personas de a pie, eso sí lo hemos conseguido. Esa conexión es de ida y vuelta, porque son esas mismas personas con las que tratamos constantemente, las que aportan sus ideas, ideas con las que podemos trabajar y llevarlas a cabo. Está claro que un partido político cuando va a gobernar, aporta su propio programa, sus propias ideas, en muchas ocasiones lo hemos conseguido, casi siempre en las que dependen de nosotros, cuando depende de otras administraciones es cuando es más complicado, a las pruebas me remito.
-Mensaje para el pueblo de Olivares
Como toda persona tengo momentos, pero mi mensaje es de optimismo, yo llevo doce años de alcalde y he vivido en primera persona lo que ha sido esta crisis, junto con mis compañeros y compañeras claro y ha sido duro, muy duro, eso no lo imagina nadie, pienso a pesar de todo esto, que no solo estamos viendo la luz al final del túnel, no, estamos saliendo del túnel, aunque falte un trecho. ¿Qué nos falta? Mirar la forma de ayudar a muchas personas que se han quedado en el camino, personas por ejemplo con problemas de reinserción laboral, con una edad en la que ya no será fácil esa reinserción, personas con problemas serios de vivienda, etc. Pero bueno, con nuestros recursos muy limitados y con lo que nos llega de la Junta de Andalucía o la Diputación, se les está intentando ayudar. En definitiva, mi mensaje es de optimismo porque efectivamente estamos saliendo de esta situación calamitosa y con las herramientas a nuestro alcance vamos a seguir ayudando a todo el que lo necesite.
También te digo una cosa, a mi no me gusta prometer lo que no puedo cumplir, se aprende de los propios errores, cuando yo empecé en el 2007, como todo el que empieza una nueva etapa, te quieres comer el mundo, ahora con la misma ilusión, porque de lo contrario no me presentaría, ya la experiencia te dice que las cosas hay que verlas con cierta calma, con cierta perspectiva, cuando llegan los problemas sabes por dónde tienes que ir, como tienes que reaccionar, darle cierta dirección y las promesas solo las que sean realizables. Digo todo esto porque hay ciertas voces que nos requieren poner en marcha, asumir unos proyectos de infraestructuras, que se nos escapan de las manos, que no sé si pueden ser beneficiosos o no para el pueblo, pero no podemos abarcarlos realistamente. Entonces, promesas, proyectos realistas que estén a nuestro alcance, más pequeños sí, pero realizables y asumibles. Cubrir necesidades más básicas que son prioritarias, antes de hacer un mega proyecto que no se sabe si va a ser beneficioso o no. Que hay que ser ambicioso, sí, pero dentro de esa ambición realismo. Quién se iba a imaginar, en Mayo del 2007 cuando yo entré, que se nos iba a venir encima una crisis como la que sobrevino y quién sabe y ojalá no vuelva a pasar, si dentro de unos años nos viene otra, por eso las cosas despacito, esa
Hemos conocido un poco más de la historia de vida y el lado humano de Isidoro Ramos García, alcalde de Olivares, un hombre que no pierde su sencillez, su cercanía y sobre todo su ilusión por el trabajo que además, considera su vocación. Trabajo que lo inspira y lo insta a ser cada día mejor persona y mejor profesional. Gracias Isidoro. Gracias Alcalde.